• Estrés laboral: 9 signos de que necesitas vacaciones

     9 SIGNOS QUE TE INDICAN QUE NECESITAS TOMARTE UN DESCANSO (URGENTEMENTE)

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    Si te notas más estresado, malhumorado y falto de ilusión en el trabajo, si te levantas sin ganas y acabas el día agotado; si sientes ganas de dejarlo todo e irte muy lejos, podría ser síntoma de estrés laboral y significa que necesitas unas vacaciones urgentemente.

    Pero si has regresado de vacaciones y continúas así, o llevas muchos meses en este estado, puede que necesites algo más que un simple descanso…

     

    El mundo laboral impone cada vez más demandas a los trabajadores; las jornadas interminables, la dificultad para conciliar vida familiar y laboral y, en general, la creciente inseguridad en el trabajo, son un buen caldo de cultivo para numerosos problemas emocionales.

    Entre ellos, uno de los más comunes es el conocido estrés laboral. Pero no es el único; cuando no estamos satisfechos con nuestro trabajo, podemos entrar en una crisis vital o sufrir otras alteraciones emocionales. El estrés laboral puede aparecer de la mano de situaciones tan graves como el acoso. Si el estrés sobrepasa ciertos límites de intensidad o duración, podríamos desarrollar el síndrome del burnout o un trastorno por estrés crónico. Sea como sea, el trabajo no debería ser fuente de sufrimiento, sino de satisfacción y bienestar.

    En este punto, pregúntate a ti mismo, ¿cómo me siento en realidad? ¿Cuánto tiempo llevo así?

     

    Como ya hemos visto en anteriores artículos, las personas van a experimentar la respuesta de estrés cuando sienten que existe un desequilibrio entre lo que se les exige y los recursos con los que cuentan para atender a esas exigencias. La respuesta de estrés es un mecanismo de supervivencia ancestral del ser humano; hace miles de años, ante un peligro, el estrés nos preparaba para una acción rápida de lucha o huida; no había tiempo para hacer valoraciones. Pero claro, el lugar de trabajo no es la jungla, no podemos luchar a vida o muerte con un compañero o salir corriendo si nos sentimos sobrecargados. Debemos afrontar la situación con estrategias más eficaces, adaptadas a los tiempos actuales. El problema es que, si no contamos con esas estrategias, la respuesta de estrés no podrá ser canalizada y se quedará dentro de nosotros provocando las alteraciones que ya conocemos (pinchar aquí).

     

    Sin embargo, el estrés, en dosis moderadas, puede ser un poderoso aliado. Las demandas laborales exigentes pueden ser muy positivas, si se dan en las circunstancias adecuadas; si resultan retadoras en lugar de amenazantes, si proporcionan estimulación y desarrollo personal, o si permiten poner en marcha aptitudes y habilidades que el trabajador realmente posee. En gran parte, esto debe ser promovido por la organización o empresa, pero nosotros también tenemos responsabilidad sobre lo que pensamos y lo que sentimos. Si no tuviéramos responsabilidad sobre nuestro estado de ánimo, seríamos marionetas a merced de las personas que nos rodean. Y eso no es así. Gran parte del estrés laboral puede reducirse cambiando nuestro punto de vista sobre la situación.

     

     

    Signos de estrés laboral:

    Si sientes 3 o más de los siguientes síntomas durante las últimas semanas, necesitas tomarte un descanso para reponer fuerzas:

     

    • Tu trabajo comienza a aburrirte, ya no sientes la motivación ni la ilusión de antes. Estás algo apático, triste y alicaído. Empiezas a procrastinar en exceso, a dejar para mañana lo que podrías hacer hoy. Nota: si hay más síntomas de depresión, unas vacaciones no serán suficientes.

     

     

    • Notas síntomas evidentes de estrés: te notas tenso y nervioso; estás descansando peor, te levantas cansado y ojeroso. Toda esa tensión acumulada te hace estar irritable y saltas por cualquier cosa; reconoces que no te aguantas ni tú.

     

     

    • Te encuentras emocionalmente agotado: la gente te dice que estás “raro”. Realmente te notas más frío y distante con las personas. Además, sientes que todo empieza a darte igual.

     

     

    • Por todo lo anterior, están aumentando los conflictos laborales, los malentendidos e incluso las discusiones. Y eso no ayuda nada a que t sientas mejor en el trabajo.

     

     

    • Tu rendimiento está bajando y notas que la memoria te falla. Se te olvidan cosas importantes y cometes más errores, algo que antes no te sucedía. Estás mucho más despistado de lo normal.

     

     

    • Estás comiendo más y peor: el estrés hace que el cuerpo te pida energía rápida, por lo que te lanzas a por alimentos hipercalóricos y poco saludables, somo comida basura y bollería industrial.

     

     

    • Has recaído en alguna adicción que tenías superada: como el tabaquismo. Muchas personas vuelven a fumar a causa del estrés laboral.

     

     

    • Sufres dolores de cabeza, de espalda, de estómago. Tu cuerpo te pide a gritos que le des un descanso, no puede más

     

     

    • Empiezas a plantearte dejar el trabajo e irte a cultivar tomates a una aldea. Se empieza a poner en marcha la respuesta de huida.

     

     

    Importante:

    • Si los síntomas previamente citados no han aparecido en las últimas semanas, sino que vienen de lejos (más de 6 meses), puede que el problema no se solucione con unas vacaciones y que requiera medidas adicionales

     

    • Si predominan los síntomas relacionados con la ansiedad y el estrés, como la tensión, el mal humor o los dolores físicos, podrías enfrentarte a un problema de estrés crónico. Vivir inmerso en un estado de alerta permanente provoca daños a nivel físico y mental.

     

    • Si predominan los síntomas depresivos, los relacionados con la desmotivación, la apatía y  la frialdad emocional, puede que lo que estés atravesando sea una crisis vital 0 que padezcas el síndrome del burnout.

     

    • Si, tras volver de las vacaciones no sientes las energías renovadas, si no recuperas en entusiasmo y la motivación, si sigues sin poder concentrarte y, sobretodo, si las emociones negativas permanecen, el problema no era que necesitabas un descanso. Lo que necesitas es un cambio.

     

     


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