• La fuerza más poderosa es la fuerza de voluntad

    fuerza de voluntad

    Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
    (Albert Einstein)

    ¿Cuántos proyectos has abandonado (o ni siquiera has empezado) por falta de voluntad y de motivación? ¿Te apuntas al gimnasio y no vas? ¿Dices que quieres dejar de fumar pero nunca lo haces? ¿Te planteas aumentar tus estudios pero te da pereza? Si te ves en estas situaciones, probablemente te falla la fuerza de voluntad.

     

    La dejadez es una de las debilidades más criticadas, sobretodo por uno mismo. A todos nos gusta vernos como soñadores, luchadores, personas fuertes que no se rinden ante la adversidad. Si lo intentas y fallas, parece perdonable. Si ni siquiera lo intentas, no.

     

    La fuerza de voluntad afecta a muchas facetas de la vida. Las personas que carecen de esta capacidad van a tomar decisiones basadas en los beneficios o consecuencias inmediatas, sin mirar más allá. Los impulsos e instintos toman el control y la razón pierde potencia.

     

    La fuerza de voluntad está fuertemente relacionada con la capacidad para motivarse a uno mismo; no podemos entender una sin la otra. Para Daniel Goleman, autor del Best Seller Inteligencia Emocional, la motivación es una aptitud maestra para el éxito en la vida. Y la motivación depende de factores emocionales, como el entusiasmo, la paciencia y la serenidad frente a los problemas.

     

     

    LAS RAÍCES DE LA MOTIVACIÓN

    Imagina que tienes 4 años y alguien te dice: “voy a marcharme y volveré en 20 minutos. Si lo deseas puedes comerte esta golosina, pero si aguantas hasta que vuelva, te daré dos”. ¡Qué lucha entre el deseo y el autocontrol, entre la gratificación inmediata y su demora!

    Esto sucedió en un experimento que se llevó a cabo en la Universidad de Stanford en los años 60 (y que ha sido replicado decenas de veces). Se tomaron datos estos datos en niños de 4 años y se hizo seguimiento hasta los 16-18; se constató que quienes habían sido capaces de esperar esos 20 minutos, mostraban un amplio abanico de habilidades sociales y emocionales, e incluso un rendimiento académico superior. Y lo que es mejor, el coeficiente intelectual de los chicos no guardaba ninguna relación con dichas aptitudes.

     

    ¿Qué estimula la fuerza de voluntad durante la infancia?

    • La regulación emocional: educa sus emociones, enséñales a identificar, aceptar y gestionar sus sentimientos, sin reprimirlos, castigarlos o rechazarlos. Las emociones, y no sólo la razón, juegan un papel esencial en la fuerza de voluntad.
    • El ejemplo: si te ven esforzarte y mantener una actitud positiva, estás dando buen ejemplo. Pero ojo, el esfuerzo asociado al sufrimiento y a las quejas echa para atrás a muchos niños, que lo asocian a algo negativo.
    • Recompensa sus esfuerzos: independientemente de sus resultados, si se esfuerzan, tenemos que reconocérselo. No hay nada más desmotivador para un niño (o adulto), que luchar por algo, no conseguirlo y que encima te lo echen en cara.
    • Enséñales a elegir desde pequeños: con pequeñas cosas, como las actividades extraescolares o la ropa. Si de pequeños no nos dejaron elegir, de mayores no sabremos hacerlo.

     

    ¿Qué puede destruir la fuerza de voluntad durante la infancia?

    • Apoyar las excusas y dejar que se rindan a la primera: si un niño falla en algo, o quiere dejar alguna actividad, tenemos que permanecer a su lado, escuchar sus razones y ayudarle a encontrar soluciones desde el cariño y el respeto. Animarles a perseverar no es lo mismo que forzarles.
    • El autoritarismo: presionar y obligar destruye la capacidad de motivarse. Si suspende o no es capaz de recoger sus juguetes, no castigues, acompaña para que pueda crear un buen hábito y no asociarlo a emociones negativas.
    • Las descalificacions: si le decimos que es un vago o un inútil, se lo puede acabar creyendo. Y en el futuro, cuando algo le cueste, se dirá a si mismo que es demasiado vago o inútil como para intentarlo.

     

    ¿Y qué hacemos de adultos?

     

    • La voluntad es como un músculo, se puede entrenar. Cuando no usamos la fuerza de voluntad, se debilita, aparecen la pereza y la procrastinación. Comienza a ponerla en marcha, pequeños esfuerzos y verás como poco a poco se hace cada vez más poderosa.

     

    • Poco a poco: Avanza poco a poco, como alguien que comienza un entrenamiento físico, tú empiezas uno mental. Intentar cumplir varios objetivos que requieren mucho esfuerzo es casi imposible.

     

    • Insisto, poco a poco: ponernos muchas metas de golpe o metas extremadamente altas puede colapsar nuestros recursos motivacionales.

     

    • Si no lo consigues, no te machaques: La motivación está ligada a emociones positivas como entusiasmo, perseverancia y confianza. Desde la negatividad, menoscabamos la fuerza de voluntad.

     

    • Come bien: el esfuerzo mental quema calorías y agota físicamente. El cuerpo te va a pedir glucosa. Come bien y alimenta tu motivación.

     

     


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