• Navidad: los niños, los regalos y los valores

    LA NAVIDAD, LOS NIÑOS Y LOS REGALOS

    navidad1

    Ya han llegado las Navidades, y con ellas las calles iluminadas, los adornos, las vacaciones y los regalos. En este post, voy a dar algunos consejos para gestionar el tema de los regalos con los más pequeños de la casa.

     

    Algunas consideraciones…

    Siéntate a escribir la carta con ellos: anímales a expresar sus deseos y aprovecha para explicar, en ese momento, que los Reyes Magos (o Papá Noel), elegirán algunos de esos deseos. ¡Y así, nos llevamos una sorpresa! La incertidumbre es parte esencial de la vida, y la mejor manera de introducirla es hacerlo con las pequeñas cosas que surgen, sin necesidad de provocársela nosotros de manera artificial; este es uno de esos momentos que, además, se tiñe de connotaciones positivas. Lo mismo sucede con la frustración.

     

    Anímales a pedir algo para los más desfavorecidos: aprovecha para enseñar valores, altruismo y empatía. Sé un ejemplo y, si puedes dar algo estas navidades a quien más lo necesita, hazlo. Quizás podamos crear un mundo un poquito mejor.

     

    No al chantaje navideño: no sobornes a tu hijo con lo de “portarse bien” o  “ser un niño bueno”, porque no es respetuoso. Y aunque lo hagas, ¿qué sentido tiene portarse bien sólo en Navidad? ¿Ser bueno para obtener regalos? ¿Cuándo pase la Navidad, podré portarme mal otra vez? Puede ser adecuado animarles a que cumplan con sus responsabilidades (quitar la mesa, ordenar sus juguetes…), pero nada de chantajear con los valores morales y los límites; con eso no se juega.

    Además, de qué sirve chantajear: Una de las maneras más eficaces de perder autoridad como padres, es hacer amenazas sobre la marcha cuado, además, no serán cumplidas  ¿Realmente vas a privar a tu hijo de uno de los días más felices del año?

     

    Podemos animar a los niños a hacer dibujos o tarjetas de agradecimiento por “haber pedido algo para mí en tu carta a los reyes”. No sólo se está agradeciendo el regalo material, sino el hecho de haberse acordado de él, de pensar en él. Con estos pequeños detalles, enseñamos a nuestros hijos a ser personas agradecidas (a parte de con nuestro ejemplo, claro).

     

     

    ¿Cuántos regalos?

    Puede que este año nos asalten las mismas dudas de siempre: “pero si tiene de todo”, “si luego no utiliza ni la mitad de sus juguetes”. Pero, ¡cómo vamos a dejar a los niños sin regalos de navidad! Hasta la fecha no he oído a ningún experto recomendar eso; yo desde luego, no lo recomiendo. El truco está en hacer un número limitado de regalos y que sean variados.

     

    Si un niño de 5 años vuelve a casa con 15 juguetes nuevos, todos ellos similares, es muy probable que la mitad queden relegados en el olvido, un despilfarro inútil. Pero ese no es el único inconveniente. Ante la abundancia, tu hijo podría hacerse la idea de que  en esta vida lo que importa es la cantidad, no la calidad. Muchos de esos juguetes podrían ser incluso despreciados; además, no recordará quién le regaló qué, y no comprenderá por qué debe estar agradecido. Y entonces, ¿qué sentido tiene eso?

    Los expertos afirman que lo óptimo son 3 o 4 regalos por niño. La verdad es que yo no creo que haya que ceñirse a esa cifra; hay familias grandes y familias pequeñas, con más o con menos recursos; cada uno debe encontrar su medida. Lo que sí aconsejo es que seamos sensatos, pues con más de 10 regalos, los niños comienzan a dispersarse y se pierde el sentido de los mismos.

     

    Lo importante es que sean variados; es decir, que se incluyan muñecos, juegos de mesa, manualidades, libros (atractivos y entretenidos, por favor) e incluso alguna prenda de ropa que sepamos que les encanta. Así, el niño será capaz de encontrarle un sentido a cada regalo, pues cada uno cumple una función diferente.

     

    Los regalos emocionales:

    Entre esa variedad de regalos, no estaría de más incluir algún regalo emocional; aunque esto debe darse todo el año, no tenemos por qué excluirlos durante estas fechas, ¿verdad?

     

    Amor: amor incondicional y sin límites. Créeme, ningún regalo puede sustituir la necesidad de amor y cariño de un niño. Envuelve los regalos colocados en el árbol, escribe tarjetas en las que expreses tus sentimientos y emociones, da un espacio a las emociones.

     

    Tiempo de calidad: aprovechemos las vacaciones para dedicar tiempo de calidad a nuestros hijos; es decir, tiempo para reír, disfrutar, hablar y, en definitiva, fortalecer el vínculo. Haz planes especiales, decora la casa con ellos. Abre los regalos con ellos, no les dejes solos. Disfruta de ese momento mágico. Juega con ellos. Juega mucho con ellos.

     

    Aceptación incondicional: siempre te quiero tal y como eres, nunca te retiro mi amor ni te amenazo con ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.