• Por favor, nunca dejes de quererte

    Nunca dejes de quererte, cultiva tu amor propio

    amor propio

    El amor es un sentimiento universal que se encuentra en la base de nuestras relaciones afectivas. Sentimos amor por las personas importantes de nuestra vida. Una de esas personas importantes, somos nosotros mismos. El amor propio determina la relación que una persona tiene consigo. Del mismo modo que cuando quieres a alguien, le cuidas, le animas y deseas pasar tiempo a su lado, cuando te quieres a ti mismo te proteges y disfrutas de tus momentos de soledad.

     

    Las personas sin amor propio tienen seis actitudes características que empeoran seriamente su situación:

    • No se aceptan ni se respetan: sus necesidades y sentimientos suelen quedar en segundo plano.
    • Se descalifican: son los primeros en hablar mal de sí mismos. Se desprecian y se tratan con dureza. Las personas con una autoestima baja suelen tener un voz interior bastante tóxica.
    • Dependen de lo que otos piensen de ellos: al no tener un baremo interno para valorarse a sí mismos, vuelven la vista al exterior, exponiéndose a pecho descubierto a las críticas de los demás.
    • Se victimizan: suelen pasar mucho tiempo lamentándose de las cosas que les suceden, en lugar de poner fin a ciertas situaciones o buscar soluciones reales. La autocompasión es la única manifestación de amor que pueden darse pero, al hacerla excesiva, se dañan más que ayudarse.
    • Se exigen demasiado: al no saber valorarse, siempre quieren más y más. Esto les involucra en un bucle en el que nunca se sentirán satisfechos con su vida.
    • Caen en relaciones de dependencia emocional: por el miedo a quedarse soledad y para tapar sus profundas heridas emocionales

     

    “Aprende a decir me quiero, antes de decir te quiero”

    Si no te quieres, no te valoras, no puedes afrontar tus problemas y no soportarás pasar tiempo contigo mismo. La persona que no se quiere, va a buscar ahí fuera a alguien que pueda quererle creyendo que así mejorarán las cosas; esto es lo que lleva a las dependencias emocionales. La soledad provoca angustia e incomodidad, le recuerda la idea de que nadie la quiere, ni siquiera ella misma.

    Sin embargo, no se da cuenta de que el amor es un sentimiento mutuo; no se da cuenta de que el amor que recibimos de otra persona, aunque es maravilloso, no puede sustituir al amor propio. Y lo peor de todo es que, sin la base del amor hacia uno mismo, es muy difícil poder brindar amor incondicional a otra persona, pues uno no puede dar lo que no tiene.

     

     

    “No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se quiere a sí misma”

    Una de las peores consecuencias de la falta de amor propio es la sensación de vacío interior. Un vacío tan terrible que asusta. Ante esta especie de horror vacui emocional, se van a crear relaciones basadas en la necesidad de evitarlo, en carencias. Pero este tipo de amor jamás llenará los agujeros del alma; estar con alguien por no estar solo nunca va a ser suficiente.

    En la medida en la que alguien vaya empezando a quererse de verdad, podrá volver  la vista a su interior sin miedo. Entonces es cuando empezamos a ser conscientes de que nadie tiene la responsabilidad de completar lo que nos falta. La responsabilidad es nuestra y sólo nuestra; nos corresponde a nosotros curar nuestras heridas, encontrarnos con nuestro yo real, aceptarlo con cariño y actuar de una manera consecuente con lo que sucede en nuestro interior.

     

     

    “La mejor manera de ser feliz con alguien es saber ser feliz solo. Así, la compañía es una cuestión de elección, no de necesidad”

    Cuando alguien se quiere de verdad, comienza a entender que no hay necesidad de forzar situaciones o personas para conseguir lo que desea. Que si alguien no nos quiere en su vida, no hay ninguna razón para perseguirlo. Comienza a comprender que las cosas deben fluir de una manera natural, sin angustia, impaciencia, ni desesperación. Comprende que en la vida no siempre se tiene lo que se quiere, y que, ¡sorpresa!, se puede vivir sin ello.

    Cuando alguien se quiere de verdad, deja de buscar el amor donde no existe; no se involucra en relaciones tóxicas ni necesita perseguir a quien no le busca. Resulta que, cuando nos respetamos a nosotros mismos, también aprendemos a respetar al otro y a aceptar lo que la vida nos traiga.

    Cuando se carece de amor propio, el amor del otro se vuelve una necesidad, algo sin lo que no se puede vivir. El amor se convierte en una agonía, en lugar de ser algo que llena de felicidad y paz. Las personas que no logran quererse suelen vivir sus relaciones más en contacto con el sueño de lo que deberían ser, que con lo que son en realidad.

     

    Hay una delgada línea entre el orgullo y el amor propio. El orgullo lo pierdes cuando no quieres perder a alguien a quien quieres. El amor propio lo pierdes cuando dejas de quererte a ti mismo por querer a quien no te quiere

    La falta de amor hacia uno mismo no es algo que suceda por casualidad, sino que es el resultado de un historial de carencias afectivas que viene desde la infancia; unas carencias que dejaron profundas heridas emocionales que, a día de hoy, siguen abiertas. Así, acostumbradas a la falta de amor en las relaciones afectivas, estas personas aceptan situaciones desagradables, rechazos y desplantes como algo natural. No se dan cuanta de que, cada minuto que pasan esforzándose en ser queridas por alguien que no las quiere, tan solo sirve para aumentar su autodesprecio.

     

    Y empecé a liberarme de todo lo que no era saludable: personas, situaciones, gustos y cosas. Algunos lo llamaron egoísmo. Yo lo llamé amor propio”

     El amor propio proviene del autoconocimiento y la aceptación. cuando alguien se quiere, no sólo es consciente de las cosas que le hacen bien y de las que le hacen mal, sino que es capaz de sentir que merece lo mejor. Se considera una persona digna de amar y ser amada y sus actos le conducen a relaciones plenas que se viven de una manera saludable y sensata.

    Cuando cultivamos nuestro amor propio, podemos dejar atrás situaciones desagradables, relaciones tóxicas y actividades perjudiciales. Podemos anteponernos a ocasiones sin sentir culpa. Y somos capaces de dar a los demás de una manera incondicional sin vivirlo como un sacrificio.

    Por ello, por favor te lo pido, nunca dejes de quererte.

     

     


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