• Un psicópata en el trabajo

    ¿TRABAJO CON UN (O UNA) PSICÓPATA?

    psicópata

    Decir que trabajas con un psicópata puede sonar exagerado, pero no lo es. Se estima que un 1%  de la población tiene este tipo de personalidad. Según estos datos, en España podría haber casi medio millón de personas con psicopatía, por lo que a alguno nos habremos cruzado. El caso es que tendemos a imaginarnos al psicópata como el típico asesino en serie de las películas pero, por suerte, la gran mayoría no responden a ese prototipo; no son criminales, son personas normales, perfectamente adaptadas a la sociedad, pero con una serie de rasgos que veremos a continuación.

     

    En el ámbito laboral es fácil que nos encontremos con personas que suelen traer malos royos y problemas y, en ocasiones, algo peor. La gran mayoría de los acosadores laborales (aunque no todos) muestran rasgos psicopáticos; los psicópatas de oficina son acosadores en serie y dejan un rastro de víctimas a su paso (Piñuel y Zabala, 2001). Cuando hayan terminado contigo, elegirán al siguiente…

    La psicopatía no está reconocida como enfermedad mental, aunque sí catalogada como un trastorno de personalidad; y es que los psicópatas no muestran síntomas de enfermedad. El psicópata podría ser un jefe, un compañero de trabajo o de clase, un amigo e incluso podrías haber tenido una relación sentimental con alguno sin darte cuenta.

    Un psicópata no tiene porqué ser una mala persona, aunque en muchos casos, su extrema frialdad provoca dolor a quienes le rodean. La psicopatía supone la suma de una serie de rasgos muy marcados y persistentes, que se dan en distintos ámbitos de su vida. Aunque vamos a hablar de las características de un psicópata en el trabajo, aconsejo no empezar a empezar a diagnosticar trastornos de personalidad a la ligera, pues eso es difícil hasta para un profesional de la salud. Muchas personas no tienen una personalidad psicopática pura, sino algunos rasgos de psicópata, y esos rasgos sí pueden ser más fácilmente identificables:

     

    Cómo reconocer a un psicópata en el trabajo:

    • Falta de empatía y sensibilidad: si algo que caracteriza a los psicópatas en su insensibilidad hacia las emociones de los demás; pueden imaginar qué piensas o qué sientes pero jamás podrán comprenderlo, ni tampoco sentirlo. Y lo que es peor, les da igual. Puedes apelar a su empatía todo lo que quieras, si tu jefe es un psicópata le va a dar exactamente igual que tu madre esté en el hospital.

     

    • Ausencia de sentimientos de culpa: el psicópata no va a sentir remordimientos ni angustia hacia el dolor ajeno. Nunca acepta su responsabilidad y suele culpabilizar a los demás. Ese compañero que jamás tiene la culpa de nada; ese jefe que reacciona mal cuando se le piden explicaciones. Suele suceder que, ante una denuncia de acoso, el psicópata diga que el acosador era la propia víctima.

     

    • Frialdad afectiva: sus reacciones son tan frías, que te dejan helado; y es que los psicópatas no experimentan las emociones como el resto de personas. Parecen calmados y correctos, incluso hay quien podría pensar que son muy buenos gestionando sus emociones; pero los expertos dicen que son como ollas a presión, si alguien perjudica sus objetivos o daña su narcisismo, su ira podría ser terrible. Si tu jefe es “Dr Jekyll y mr Hyde”, podría ser un psicópata. ¡Ah! Y no te dejes engañar cuando parecen afectados por algo; son muy buenos actores y saben fingir muy bien sus emociones.

     

    • Encanto superficial: casi todos los psicópatas son camaleones sociales, capaces de adaptarse perfectamente a cada situación, despertar simpatías y ganarse la confianza de la gente. Parecen no tener defectos, son educados, considerados y amables. Pero es una máscara tras la que se oculta una persona oscura y fría. No siempre consiguen mantener esa máscara y, a la larga, las personas que conviven diariamente con ellos, acaban notando que algo no anda bien.

     

    • Son expertos en mentiras: Mienten compulsivamente y sin pestañear. Si has pillado varias mentiras de las que nada podías sospechar, empieza a sospechar.

     

    • Son manipuladores y oportunistas: esta es su principal arma en el trabajo y, por ello, suelen ascender hasta ocupar altos cargos. Se ganan tu confianza, tratan de provocar compasión hacia ellos, son imprecisos y ambiguos, hasta el punto de hacerte dudar de lo que piensas. Muchos de ellos carecen de creatividad o motivación (capacidades muy relacionadas con las emociones), por lo que parasitan a algún compañero o subordinado, le roban las ideas o le encasquetan el trabajo sucio. Si tienes constantes malentendidos, si dudas de ti mismo o sientes que haces cosas que no quieres, estás siendo manipulado.

     

    • Lazos afectivos superficiales: Si sirves a sus objetivos, serán tus mejores amigos; hasta que ya no te necesiten, entonces te tirarán a la basura. A un psicópata no le importas nada.

     

    • Egocentrismo y narcisismo desproporcionado: centrados totalmente en sus propios intereses y objetivos, suelen ser arrogantes, prepotentes, siempre en posesión de la verdad absoluta (y, si no la tienen, recuerda que te manipularán y mentirán para que la creas). Este narcisismo suele esconder profundas inseguridades, que van a proyectar en las personas que les rodean; se crecen cuando hacen al otro pequeño.

     

    • Necesidad de control: suelen sentir la necesidad de controlar el ambiente que les rodea, en un intento de ganar seguridad en sí mismos.

     

    • Sed de poder: la máxima expresión del control se consigue al alcanzar puestos de mando. Cualquier puesto de poder es atractivo para el psicópata, que intentará conseguirlo a cualquier precio.

     

    Si trabajas con alguien así, mantente lo más alejado posible. No les des información sobre ti, sobre tu vida, sobre lo que te gusta o te disgusta; te aconsejo que te ciñas a las conversaciones estrictamente necesarias con ellos. No intentes reformarles ni ayudarles; no van a cambiar, no dejes tus energías en eso. Y evita enfrentamientos innecesarios pues, si un psicópata te pone en su punto de mira, puedes empezar a pasarlo bastante mal.

     


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    Programa “Redes”: La mente del psicópata: entrevista a Robert Herb

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